Archive for the ‘ Serie A ’ Category

Lo que necesita Kaká

2007. Máximo goleador y campeón de la Champions League, mejor jugador y campeón del Mundial de Clubes, mejor jugador extranjero de la Serie A, Supercopa Europea, Balón de Oro, FIFA World Player. El mejor jugador del planeta con total unanimidad.

Ricardo Izecson dos Santos Leite tocaba el cielo en esos años. Su velocidad, conducción y seguridad al jugar le hacían un jugador peligrosísimo. Llegaba desde atrás como creativo acarreando balones y asociándose con los delanteros o bien podía jugar como el hombre más adelantado y con su gran zancada y técnica individual lograba crear peligro él sólo contra cualquier defensiva.

El Milan se sostenía en su talento para llegar lejos a partir de la marcha de Shevchenko y la veteranía de la mayoría de la plantilla. Kaká tuvo que asumir además del rol creativo sostenido por Pirlo y Seedorf, un rol goleador que fue lo que lo exigió y catapultó a ser el mejor. Sigue leyendo

Recuperando terreno

A la Juve la cacharon junto con otros más haciendo trampa hace cinco años con el famoso Calciopoli, como si en los exámenes finales varios sobornaron al profesor y la dirección se dio cuenta pero el responsable mayor fue Luciano Moggi, representante del equipo de Turín y a ellos les cayó el peor castigo. Dos títulos menos y primera vez que tuvieron que jugar en la Serie B. Se fueron los que tenían que irse – Ibrahimovic, Cannavaro o Zambrotta por ejemplo – y fueron los más identificados con el club los que en un año regresaron a la Vecchia Signora a la máxima categoría.

Pero el golpe que recibió la afición y la jerarquía del club no se ha compuesto del todo. Sólo las buenas sensaciones de 2009 fueron esperanzadoras, llegando a octavos de final de la Champions League y quedando subcampeones de liga. Pero después empezaron a decepcionar en ambos torneos hasta que este verano se ha visto planificando la temporada sin jugar competiciones europeas y han tenido que tomar cartas en el asunto y salir de compras al mercado. Andrea Pirlo, Mirko Vucinic, Arturo Vidal, Stephan Lichtsteiner – más Estigarribia y Elia que han jugado menos o casi nada este último-  junto con Alessandro Matri, que había llegado desde el invierno pero que en verano se hizo efectiva su compra, llegaron a completar un buen plantel al que le faltaba frescura y determinación.

 

La planeación pintaba bien – como los años anteriores – con la duda del entrenador.  Antonio Conte tomando las riendas y que a pesar de los logros de ascender a Bari y a Siena, no era comparable con salir de la crisis, recuperar la forma y llevar al campeonato al equipo más grande de Italia. Sigue leyendo

Benvenuto a San Siro

Cuántas ganas tenía de conocer el Estadio Giuseppe Meazza, lugar donde han escrito tanta historia el AC Milan y el Internazionale de Milan. Equipos pesados, de jerarquía en Italia y por supuesto también a nivel europeo. Viviendo en Zanè, un pequeño municipio de la provincia de Vicenza, a casi 250km de Milano, el viaje hay que planearlo con antelación, aunque en realidad lo hicimos sobre la hora. Un canadiense, un australiano, un estadounidense y yo, mexicano, nos decidimos con el tiempo muy justo para tomar el tren y aventurarnos hacia un partido que en la previa lucía bastante atractivo: Inter recibiendo al Napoli.

No había tiempo para tomar el tren regional con más paradas – y que cuesta la mitad- , pero que tardaba casi lo mismo que el Euro Star, que fue el que terminamos tomando, ya que de otro modo no llegábamos. Poco más de dos horas y media para llegar a la Stazione Centrale di Milano. Con una hora y veinte minutos para el silbatazo inicial y sin tiempo que perder para tomar el metro a la cercanía del estadio. Ya en el camino se vislumbran camisetas y banderas nerazurri, hacemos un cambio y llegamos a la estación de Lotto ya en la zona de San Siro, nombre que los tifosi del Milan le dan al estadio, mientras que para los del Inter es el oficial, Giuseppe Meazza.

A partir de ahí toca caminar casi dos kilómetros y medio o con suerte si es que encuentra lugar en el autobús – nosotros la tuvimos – para llegar a “Il Meazza”. Partido difícil, pero la afición se encontraba optimista tras la llegada de Claudio Ranieri a la dirección técnica en sustitución de Giampiero Gasperini y los inmediatos resultados con victorias en Bologna (1-3) y en Moscú (2-3). Sigue leyendo

Modernizando la pizzería

Empezó ya la Serie A este viernes con el Milan vs Lazio, – partido bueno por momentos pero que no convence por completo –  y continuará este fin de semana la fecha dos, ya que al igual que en España, la primera fue pospuesta por huelga.

La que fuera la primera en el mundo, ya no lo es en éstos días. Según la IFFHS es la quinta. Para los espectadores, para el espectáculo, para los resultados en torneos internacionales, para las televisoras, para los fichajes de cracks y para los mismos jugadores que la disputan,  la liga italiana está en declive, no solo lo dice la estadística.

La gente se ha alejado de los estadios, ya ni siquiera se practica el antiguo catenaccio, hay espectáculo, pero no está alcanzando para llamar la atención del público que la temporada pasada promedió una asistencia del 50% a los estadios de primera división.

Sigue leyendo

El antídoto perfecto

Mucho han cambiado las cosas después del triunfo ante el Bayern Munich en la final de la UEFA Champions League, que aunado al Scudetto y a la Copa Italia fueron la consecución del triplete del Inter de Milán, que lo convirtió en el primer equipo italiano en lograrlo. Entonces, para sorpresa de algunos Mourinho tomó el primer vuelo a Madrid y abandonó el vestuario nerazurro. Lo mismo hizo con el Porto tras consagrarse campeón continental, buscando escalones más altos, y ésos estaban en la capital española.

El millonario petrolero y dueño del club, Massimo Moratti, no tardó en firmar al español Rafael Benítez, cuyo currículum de Valencia y Liverpool convence de inmediato, aunque con distinta fórmula a su predecesor.

La incertidumbre tardó en llegar por el paréntesis mundialista, pero el sueño de emular los seis títulos del histórico Barça un año antes, se derrumbó en Mónaco con la derrota en la Supercopa Europea ante el Atlético de Madrid.

Sigue leyendo

Caballo que alcanza…

Apresurados por el Mundial que se avecina, las ligas de todo el mundo terminan antes. Unas ya están de vacaciones y ya han cedido sus jugadores a las selecciones nacionales y las otras se definen este fin de semana.

Estar detrás del líder (que además busca revalidar el título) durante casi todas las fechas, con un plantel vastísimo repleto de figuras de primer nivel en todas sus líneas, lidiar con varias lesiones durante buena parte de la temporada (incluida la del defensa portugués titular indiscutible), millones gastados no solo esta temporada sino desde hace muchos años, nuevo fracaso en la Champions League al quedar eliminados en octavos de final aun jugando la vuelta en casa ante un buen equipo pero que finalmente fue sorpresa. Pese a los grandes esfuerzos, siguen sin quitarle el protagonismo importante al Manchester United. Así es, estaba yo hablando del Chelsea, que con un buen cierre de campeonato alcanzó a los Diablos Rojos, – olvidando la aguda crisis del Liverpool- ambos habían dejado en el camino al Arsenal, tan exquisito como incapaz de sumar campeonatos, y terminaron los Blues coronándose campeones de la Premier el fin de semana pasado por un punto de ventaja. Mismo que ahora tiene el Barça sobre el Madrid, quienes tienen actualidad similar a la del cuadro londinense pero que en la última fecha necesitan un milagro o una tragedia, depende de qué lado lo quiera usted ver, para salir campeones este año. No importa que uno juegue más en equipo y mejor, mientras el otro no puede sobrevivir sin su estrella y apela a remontadas épicas cada dos que tres partidos, los dos han llegado a unos números impresionantes que dictan la desigualdad de la liga española. Y pese a que no se vería por donde el equipo blaugrana no gane al Valladolid, los blancos estarán pendientes y como no, si ellos también han roto el record de puntos y si esa fuera la cuestión se deberían entregar dos títulos. Pero uno tiene que quedarse con la estrellita.

El otro caballo que muy posiblemente no logrará  hacer la proeza es la Roma que tuvo en sus manos el Scudetto por dos semanas, pero un descalabro de local ante la Sampdoria sepultó sus posibilidades para mantener así el reinado del Inter por quinto año consecutivo ya que el descendido Siena no se ve como un verdadero obstáculo.

La Bundesliga vivió otro capítulo de volteretas, el liderato se repartió durante algunas semanas tras la caída del invicto Bayer Leverkusen (el año pasado fue el Hoffenheim) quienes terminaron hasta la novena posición y dejaron el camino libre al poderoso por historia y por actualidad –podría tener dos plantillas compitiendo por puestos de UCL- Bayern Munich.

El torneo francés vivió la más espectacular lucha por el campeonato, lástima que no tenga la relevancia de los otros ya que su nivel tampoco es despreciable y lo puede comprobar tras la participación de sus equipos en Champions este año. El Olympique de Marsella que desde el escándalo de corrupción vivido en el ’94 no se alzaba con el título, llegando de atrás como ese caballo al que aludimos en la columna obtiene su novena corona para ponerse a una del máximo ganador y ahora intrascendente Saint-Étienne. Benfica, Rangers y Twente fueron los otros equipos que han salido campeones en las demás ligas europeas importantes y excepto el holandés quienes lo lograron por primera vez en su historia, los otros no sufrieron mucho para conseguirlo.

Todos dieron pelea, unos alcanzaron y rebasaron, mientras otros cuantos resintieron los puntos dejados en el camino. Quien ha seguido por lo menos el final de temporada en algunas de estas ligas podrá decirnos si es apasionante o no, y creo que la respuesta la sabemos todos y podría hacer pensar un poco a los directivos en México para al menos no ponernos la excusa de que sin liguilla se perdería la pasión, emoción y el espectáculo.

Amor por los colores

Como aficionado a tu equipo, vayas al estadio o lo veas por televisión, aguardas unos minutos antes de que comience el partido, te preparas psicológicamente para noventa minutos de nervios sin pausa, con la camiseta puesta y demás accesorios, empiezas a apoyar desde que el equipo salta a la cancha y ves la alineación. El silbatazo pone punto final a la tranquilidad y dará pauta al humor posterior al partido. Un gol, una tarjeta para el contrario, una buena combinación, una atajada del portero, todo, todo se le aplaude a nuestro equipo, sea el resultado que sea. ¿Gol del contrario? Caras largas, abucheos o en su caso ánimos para la oncena  propia.

Pero esto no sucede en todos lados. Los escenarios del fin de semana anterior: Liverpool recibiendo al Chelsea, que necesitaba la victoria para continuar un punto por encima del Manchester United a falta de una fecha para el final del campeonato. En Italia, Lazio como anfitrión del Inter que buscaba mantener el liderato sobre la Roma, pero aquí con la diferencia de ser dos puntos y dos fechas por jugar. Liverpool, el equipo inglés históricamente más ganador, con una campaña decepcionante pero que le puede alcanzar para meterse en Europa League, sabemos es el acérrimo rival del Man U., quienes en caso de campeonar este año los pasarían en número de ligas. Lazio con una paupérrima temporada apenas por encima de los puestos de descenso se odia a muerte con el otro equipo romano.

Todo normal dentro de la cancha o al menos así lo parece, ya que los futbolistas no parecen implicados en absoluto, pero al caer los primeros goles a favor de los visitantes se observan festejos de las aficiones locales. Anfield Road, uno de los campos que más pesa en el mundo, coreando los goles que le hacen a su equipo y lo mismo con el Olímpico de Roma, cuando sus tifosi sabemos que son de las más radicales e intensos del Calcio. A mí me parece penoso, ridículo y hasta vergonzoso. Como es posible que aunque tu equipo no se juegue nada, te dé gusto verlo caer, es mejor ni ir al estadio, es como si te bajaran a la niña que te gusta enfrente y tú te deleitaras de lo que sucede. En mi caso, nunca podría festejar situación semejante. Ni siquiera cuando están literalmente bailando a tu equipo o algún jugador ha tenido fallos clamorosos, es una infidelidad grotesca alentar al rival o abuchear al propio jugador buscando que se equivoque, aunque la obligación es respetar la afición o el amor por los colores que tenga cada persona. Pagas tu boleto y estás en tu derecho.

Respeto opiniones y por eso pregunto: ¿Y tú a quien le vas o a quien no le vas? Surgía recientemente otra polémica en el caso del Madrid vs Barça, la eliminación culé de la Champions y que los merengues festejen en la Cibeles. ¿Es más para muchos ser anti-rival que apoyar al supuesto propio equipo? Muchos, aunque no la mayoría, pierden el sentido del amor a unos colores por burlarse de lo malo que le suceda al rival. El ser humano suele ser cruel y algunos, como digo no la mayoría, parece que prefieren el dolor ajeno a la satisfacción propia. Por supuesto que no te va a gustar que tu rival gane más que tu, pero al menos para un servidor está mucho antes el resultado propio que lo que haga o deje de hacer el de enfrente.