No es normal

Este Puebla definitivamente no es normal, o al menos no es a lo que desgraciadamente estábamos acostumbrados. Es un equipo con fe, con alma y con espíritu como pocos he visto en nuestro futbol.

Y si se ha insiste en que es un equipo limitado, con pocos recursos y condenado a descender, pronto se deben cambiar esas ideas porque lo demostrado en la cancha no tiene nada que ver con esas afirmaciones que en todos lados solemos escuchar.

Recordemos al equipo que salvó el descenso en esa angustiosa lucha contra el Veracruz. Era un equipo que además de luchar todo el partido, practicaba un juego muy agradable, vistoso, con orden pero con una descarada propuesta ofensiva que le permitía generar muchísimas oportunidades de gol (de las cuales se fallaban un montón) pero a su vez se veía rebasado defensivamente y ahí es donde perdía los partidos. Con lo justo pero alcanzó para salvarse.

Luego de un revoltijo de jugadores en el draft, la Franja quedó desarmada, aunque jugando con la misma idea que Chelís y su cuerpo técnico han tenido desde el inicio. Lamentablemente no alcanzaba y se decidió traer a Mario Carrillo. Con él la gente no iba al estadio por dos motivos muy simples: la antipatía del nombrado entrenador con todos (hasta con sus propios jugadores) y que el equipo no jugaba a nada, o más fríamente, no tenía los futbolistas para practicar el futbol que Carrillo proponía y sin eso, “él no puede trabajar”.

La debacle que se venía y en cierto modo, la vida le ha dado una revancha al Puebla de Chelís. Se van los estorbos, regresa la idea de jugar “a lo Puebla” y por lo tanto la gente regresa al Cuauhtémoc.

El objetivo sigue siendo el mismo: salvarse del descenso. Pero iniciando con la desventaja de arrancar últimos y ser quien tiene más presión.

Después de la fecha 6, podemos decir que el equipo con todas las contrataciones realizadas se ha ido moldeando para trabajar en la misma idea. Todos los jugadores se notan comprometidos y con la firme intención de mantener la franquicia en la Primera división. Lo del miércoles fue una gran demostración del Puebla, jugando contra el líder general y uno de los mejores equipos, le jugó al tú por tú y le pasó por encima en el segundo tiempo para conseguir el más que merecido empate. Claro, el triunfo valía más, pero fue un “triunfo robado” por las pésimas decisiones arbitrales de Archundia y sus asistentes. El estadio también jugó y seguirá jugando. Lo importante es continuar en ese buen futbol mostrado el juego pasado y tomar una regularidad en la liga para acercarse a la salvación, y claro está, si el Puebla se salva califica a la liguilla.

Muchos menospreciaban las contrataciones de Daniel Osorno, Felipe Ayala, Santiago Fernández o Duilio Davino, y después de la entrega que han mostrado ¿ahora quién se atreverá a hacerlo? De los extranjeros, Vilchez y Bola ya nos tienen acostumbrados a rayar un gran nivel, los que llegaron para este torneo ya están aportando para la causa. Y lo que me parece lo principal, los que entienden desde el inicio como se juega aquí: los jugadores hechos en casa. Noriega, Cherokee, Villalpando, Samba y Salinas, el espíritu de la Franja se transmite entre todos los involucrados. Este Puebla señores, no puedo decir que es de otra galaxia, pero definitivamente no es normal.