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Candidato silencioso

Un club con una de las mejores canteras del mundo, que compra los mejores jugadores de otros equipos, que siempre pelea por todos los títulos, que tiene su organización muy bien definida y que además de ser ganador, busca jugar un futbol espectacular. Ese es el Bayern Munich y por ahí van las razones por las que Pep Guardiola ha decidido firmar con ellos y no decantarse por las ofertas mayores de los jeques.

Pero todavía sigue en la dirección técnica Jupp Heynckes, quien en su tercera etapa con el club busca darle por fin la Champions League, que sí pudo ganar al frente del Real Madrid en la única temporada que lo dirigió. Comenzó el año con la obligación de recuperar la hegemonía en la Bundesliga tras la fuerte competitividad y regularidad mostrada por el Borussia Dortmund. Y la temporada empezaba con la Supercopa alemana contra sus verdugos que les habían ganado no sólo cuatro partidos consecutivos, sino las dos ligas y una copa.

Pero aquel partido lo ganaron los bávaros y ahí empezó la confianza para con un equipo reforzado con jugadores de calidad en cada línea: Dante, Javi Martínez, Xherdan Shaquiri y Mario Mandzukic. Además de mantener la base que había llegado vivo al mes de mayo pasado para ganar todos los campeonatos, aunque terminó por perder todos. La más dolorosa, la caída en su misma casa, el Allianz Arena en la final de la Champions League ante el Chelsea. En uno de los capítulos de más drama del futbol en los últimos años. Sigue leyendo

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Los Bávaros

Qué importante es en el fútbol, llegar a éstas alturas de la temporada vivo en todas las competiciones y además en el mejor nivel posible tanto colectivo como individual hablando de las figuras que componen el equipo.

El trofeo máximo en Europa es la Champions League, el que todos anhelan y al que pocos aspiran. Y el Bayern Munich junto con el Barcelona, son los únicos que aspiran a ganarlo todo, al ‘imposible’ triplete, que en realidad lo ganaron el Barça de Pep en 2009 y el Inter de Mourinho el siguiente año, al ganarle la final a los alemanes que aspiraban a la misma cantidad de trofeos.

El Bayern está virtualmente enfrentado en las semifinales de la Champions League al Real Madrid. Ambos sacaron buenas rentas como visitantes de Marsella y Nicosia respectivamente y tienen ya marcadas las fechas del calendario para verse las caras en lo que serán 180 minutos apasionantes, como son cada vez que se enfrentan y con eliminatorias recientes muy equilibradas. Sigue leyendo

Tierra de Gigantes

En cada liga del viejo continente podemos ubicar enseguida las “clases sociales” que dividen a los participantes. Unos van por el campeonato (los menos), otros buscan puestos europeos y estabilidad (el grueso) y otros más solo están para evitar el descenso y consolidarse en la categoría. Y la cantidad de títulos que tienen en sus torneos domésticos aquellos que luchan por la Champions League nos comprueba la teoría que son contados los que nacen con probabilidades reales de llevarse el campeonato local. Las copas aunque tienen su diferencia en etapas finales llegan a esa misma conclusión.

En España, Barça y Real Madrid juegan la liga de los ricos y la diferencia es abismal. Mientras no lleguen jeques a comprar clubes e invertir bien en ellos no hay quien les compita y año con año romperán. En el Calcio el Inter de Milán lleva algunos años mandando sin ninguna oposición, gracias a la crisis juventina, la reestructuración del Milan y la falta de consistencia de la Roma. Este año es diferente ya que la Serie A está muy disputada y está al alcance de hasta seis equipos. La Premier League es la más competitiva de todas. En cada sector de la tabla la lucha es de poder a poder, aunque el título parece solo estar al alcance del Manchester United o el Chelsea. A final de temporada todo puede ser posible. Pero hay que reconocer que siempre hay mandones y equipos grandes que pesan y si empiezan mal terminan por levantarse. En Francia el Lyon, en Alemania el Bayern Munich, en Portugal el Porto y en Holanda el PSV o el Ajax. Ya ni hablar de los escoceses donde solo existen Celtic y Rangers.

Pero quien ama este deporte y lo analiza con profundidad se fija en muchos otros equipos que practican un futbol agradable a la vista, con propuestas ofensivas, de lucha, entrega y aunque al final no sean sus favoritos entran entre los predilectos de la afición. Sigue leyendo

El Ángel de Madrid

Cómo debió arrepentirse Jesús Gil y Gil de eliminar la cantera del Atlético de Madrid en 1992. Es entonces cuando la promesa juvenil de los mencionados Colchoneros se muda al otro lado de la M-30, al equipo más ganador de todos los tiempos y que inesperadamente encuentra al que sería su jugador más emblemático de la historia y que será muy difícil, sino es que imposible, encontrar quien cubra su ausencia, por lo que significa y simboliza para el madridismo.

Raúl González Blanco tuvo 16 años gloriosos con el Real Madrid, al cual ayudó a ganar bastante y en el que el mismo “7” se convirtió en hombre récord. Máximo goleador histórico del club, máximo goleador de la historia de las competiciones europeas, máximo goleador en activo de la primera división española, futbolista con más partidos disputados con el Real Madrid, el que más partidos de Liga de Campeones ha disputado, segundo jugador con más partidos en la selección española tras Zubizarreta, único español en activo que ha disputado 11 partidos en Mundiales, y podemos buscar más y más récords que lo hacen un jugador único.

¿En números? Hablan por sí solos. Juegos: 550 en Liga, 45 en Copa y 135 en competición europea. Goles: 228 en Primera, 25 en Copa y 69 en competencias europeas.

De la mano de Jorge Valdano debutó en La Romareda ante el Zaragoza el 29 de octubre de 1994, y una semana más tarde se estrenaría en el derby madrileño en el mítico Santiago Bernabéu, y además marcando un golazo en la victoria 4-2. La afición, el cuerpo técnico, sus compañeros, el presidente, la prensa, todo el mundo sabía que el Madrid ya tenía un nuevo ídolo. Personalmente recuerdo muy fácil a un chaval de 17 años jugando y goleando al lado de Iván Zamorano; un jugador con gran movilidad, puntería y mucha suerte, la que tienen los grandes goleadores.

Con su club lo ganó casi todo: seis Ligas, tres Champions, dos Intercontinentales, una Supercopa de Europa y cuatro Supercopas de España. ¿Qué se le escapó? La Copa del Rey. Y la tuvo muy cerca, ante el Zaragoza en Montjuic; y la más dolorosa, en el centenario del club contra el Deportivo. Con la selección fue un grande, el referente y capitán en su época. Lo malo para él es que finalmente la mejor época ha llegado en su declive, y sin él en la cancha la Roja está triunfando en lo más alto.

Valorado por la mayoría de la afición, aunque en cierta parte parecen no reconocerle lo que le ha dado al club, ha sido titular casi toda su carrera; en los últimos años es cierto que ha bajado su cuota de goles y hasta ha sido sacrificado como medio por izquierda o derecha, pero las agallas que tiene lo han hecho marcar siempre goles importantes y ser el líder ejemplar que cualquier vestuario necesita. Un grande, de perfil más bajo y menos crack que otros, pero un grande sin lugar a dudas.

Suerte en el Schalke 04, con quienes además seguirá disputando UCL. Lástima que ni siquiera un año el emblemático número “7” lo retiren, pero a alguien que se sabe ganador y que tiene aún ganas de triunfar más donde le den la oportunidad, debe admirársele que se vaya pese a que no quisiera. Total, apenas tiene 33 años y seguirá festejando y besando su anillo.

Por el triplete

Hace un año todo el entorno futbolístico hablaba del posible triplete histórico que podía conseguir el Barcelona ganando Liga, Copa y Champions. Después ganó las dos Supercopas y el Mundial de Clubes pasando a ser algo no solo histórico sino para la posteridad.

Pero eso de histórico e irrepetible, un año después terminará repitiéndose, al menos los primeros tres títulos, ya que a la final de la Champions League este año han llegado dos equipos que ya han conseguido llevarse sus respectivas ligas y copas. No hay que demeritar el logro, pero casualmente este año habrá un quinto equipo en lograr semejante hazaña y nada más un año después del cuarto.

De diferentes formas pero ambos llegan en buen momento y levantando sus trofeos con autoridad. Inter de Milán fue líder casi todo el campeonato en la Serie A, y solo sufrió un poco por distracciones y el empuje de la Roma, pero al final consolidó su ¡quinto Scudetto consecutivo!, confirmando su dominio total en ésta época con el permiso de las crisis milanista y juventina. Por el plantel tan extenso y tan competitivo, la Copa la jugó con suplentes casi toda y llegaron a la final sin batallar mucho para coronarse también ante la Roma como su sinodal más cercano. En la Champions les costó un poco al inicio, pero afrontar a los favoritos Chelsea y al Barça, y robarles ese cartel tiene su explicación.

Bayern Munich por su lado ha llegado de atrás en la Bundesliga para regresar al trono, el lugar que más y mejor conoce. La Copa la han ganado aprovechando también su abanico de opciones en los suplentes. Llegan a esta final contando con la peor campaña de Ribèry (quien por cierto tampoco jugará mañana) pero con Robben como su estandarte, en su mejor momento y en sus mejores condiciones físicas (¡milagro!). Su camino no fue cómodo, eliminaron a la Fiorentina contando con ayuda arbitral, aunque despegaron con ese gran partido ante el Manchester United para después deshacerse del Lyon sin problemas.

Por fin todos los fichajes (Zanetti con 13 años en el plantel es el más rentable) y millones gastados por Moratti, plantillas larguísimas, jugadores importantes pero que a pesar de su calidad no lograban hacer trascender al club a nivel continental. Mourinho sabe cómo hacer ganar y como jugar cada partido y por supuesto que tiene los jugadores para hacerlo, recordemos que él no juega, hay que darle el crédito que tiene y no exagerarlo. Milito, Eto’o, Cambiasso, Sneijder, Julio César, son de lo mejor en el planeta en su posición y lo que más tienen es hambre de triunfo. Pero por eso el partido no dicta favorito, los alemanes saben jugar los partidos importantes y tienen un bloque bastante sólido. Su defensa genera ciertas dudas, excepto por Lahm quien además aporta al frente, el medio campo tiene mucho aire y bastante llegada a gol y si el oportuno y vivo de Olic sigue en racha, hay para levantar otra orejona.

Mañana teutones o italianos (pese a que el plantel del Inter casi no tenga) se disputan el título de clubes más importante del año. Después de esto, todos los ojos pendientes en Sudáfrica.

Caballo que alcanza…

Apresurados por el Mundial que se avecina, las ligas de todo el mundo terminan antes. Unas ya están de vacaciones y ya han cedido sus jugadores a las selecciones nacionales y las otras se definen este fin de semana.

Estar detrás del líder (que además busca revalidar el título) durante casi todas las fechas, con un plantel vastísimo repleto de figuras de primer nivel en todas sus líneas, lidiar con varias lesiones durante buena parte de la temporada (incluida la del defensa portugués titular indiscutible), millones gastados no solo esta temporada sino desde hace muchos años, nuevo fracaso en la Champions League al quedar eliminados en octavos de final aun jugando la vuelta en casa ante un buen equipo pero que finalmente fue sorpresa. Pese a los grandes esfuerzos, siguen sin quitarle el protagonismo importante al Manchester United. Así es, estaba yo hablando del Chelsea, que con un buen cierre de campeonato alcanzó a los Diablos Rojos, – olvidando la aguda crisis del Liverpool- ambos habían dejado en el camino al Arsenal, tan exquisito como incapaz de sumar campeonatos, y terminaron los Blues coronándose campeones de la Premier el fin de semana pasado por un punto de ventaja. Mismo que ahora tiene el Barça sobre el Madrid, quienes tienen actualidad similar a la del cuadro londinense pero que en la última fecha necesitan un milagro o una tragedia, depende de qué lado lo quiera usted ver, para salir campeones este año. No importa que uno juegue más en equipo y mejor, mientras el otro no puede sobrevivir sin su estrella y apela a remontadas épicas cada dos que tres partidos, los dos han llegado a unos números impresionantes que dictan la desigualdad de la liga española. Y pese a que no se vería por donde el equipo blaugrana no gane al Valladolid, los blancos estarán pendientes y como no, si ellos también han roto el record de puntos y si esa fuera la cuestión se deberían entregar dos títulos. Pero uno tiene que quedarse con la estrellita.

El otro caballo que muy posiblemente no logrará  hacer la proeza es la Roma que tuvo en sus manos el Scudetto por dos semanas, pero un descalabro de local ante la Sampdoria sepultó sus posibilidades para mantener así el reinado del Inter por quinto año consecutivo ya que el descendido Siena no se ve como un verdadero obstáculo.

La Bundesliga vivió otro capítulo de volteretas, el liderato se repartió durante algunas semanas tras la caída del invicto Bayer Leverkusen (el año pasado fue el Hoffenheim) quienes terminaron hasta la novena posición y dejaron el camino libre al poderoso por historia y por actualidad –podría tener dos plantillas compitiendo por puestos de UCL- Bayern Munich.

El torneo francés vivió la más espectacular lucha por el campeonato, lástima que no tenga la relevancia de los otros ya que su nivel tampoco es despreciable y lo puede comprobar tras la participación de sus equipos en Champions este año. El Olympique de Marsella que desde el escándalo de corrupción vivido en el ’94 no se alzaba con el título, llegando de atrás como ese caballo al que aludimos en la columna obtiene su novena corona para ponerse a una del máximo ganador y ahora intrascendente Saint-Étienne. Benfica, Rangers y Twente fueron los otros equipos que han salido campeones en las demás ligas europeas importantes y excepto el holandés quienes lo lograron por primera vez en su historia, los otros no sufrieron mucho para conseguirlo.

Todos dieron pelea, unos alcanzaron y rebasaron, mientras otros cuantos resintieron los puntos dejados en el camino. Quien ha seguido por lo menos el final de temporada en algunas de estas ligas podrá decirnos si es apasionante o no, y creo que la respuesta la sabemos todos y podría hacer pensar un poco a los directivos en México para al menos no ponernos la excusa de que sin liguilla se perdería la pasión, emoción y el espectáculo.