Posts Tagged ‘ Afición ’

‘Por esto somos del Atleti’

Por más que permanezca a la sombra del vecino histórico, grande de España y del futbol mundial, Madrid se divide en dos en cuanto a aficiones se refiere. Mientras unos están acostumbrados a festejar, otros a sufrir. Y la del Atlético está bien arraigada en la gente.

Varios son los comerciales dónde se pone de manifiesto esa tendencia. El aficionado sabe que su equipo le da más tristezas que alegrías, pero tiene un sentimiento hacia él que no puede explicar. Esa es una verdadera afición.

Muy fácil es enamorarse de un equipo que siempre gana, pero cuando los motivos no se encuentran tanto en el palmarés sino en el corazón, lo hace más grande. Una herencia que pesa o una aceptación al sufrimiento, pero que deja momentos como los de ésta semana que refuerzan la tinta de esos colores que se llevan en la piel.

Un descenso doloroso pero con estadio lleno también en el infierno de la Segunda, malos manejos directivos pero una afición siempre fiel. En los últimos años jugadores como Fernando Torres, Maxi Rodríguez, Diego Forlán o Sergio ‘Kun’ Agüero se han ido entre lágrimas con muchos millones enfrente pero con gran dolor de abandonar la institución y el cariño del público. Sigue leyendo

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El título más caro del fútbol mexicano

Los recientes coronados Tigres de la UANL ven culminada una sequía de casi 30 años sin ser campeones del futbol mexicano con la final ganada a Santos el fin de semana pasado.

Lo merecía por supuesto la afición que tan fiel siempre ha estado ahí llenando el famoso Volcán pero hay que resaltar a una directiva que ha invertido lo que no está escrito para conseguir finalmente la alegría máxima de la tercera estrella que ahora acumulan los felinos.

Un descenso del que se recuperaron muy pronto, dos finales perdidas en casa – curiosamente ambas con Pachuca -, fichajes costosísimos que resultaron fiascos ejemplificados en jugadores como Kikín Fonseca, Everton Cardoso, Omar Bravo o Sebastián ‘Chamagol’ González. Tristezas sin igual han pasado con últimamente con ilusiones perdidas en malos resultados y muchas burlas de sus vecinos, los Rayados del Monterrey que recientemente han tenido su mejor época con campeonatos locales y el de la Concacaf. Sigue leyendo

¿La gran Liguilla o el premio a la mediocridad?

Finalmente, después de las diecisiete jornadas que se terminarán de disputar éste fin de semana, termina el Clausura 2011 del futbol mexicano. Un torneo realmente equilibrado, con altibajos de la mayoría de los equipos y otros pocos que si alcanzaron regularidad.

Hablo de Pumas y Tigres como los mejores de la competencia, y también otros como Jaguares y Necaxa que nunca vimos como salieran de sus pésimas situaciones, uno para dejar de ser sotanero y el otro para evitar el descenso.

Algunos partidos fueron bien jugados, con ritmo, juego colectivo y en un nivel parejo, aunque realmente el sistema de competencia relaja mucho a los equipos en búsqueda de la calificación o los presiona para buscar resultados inmediatos y los cambios de entrenadores, jugadores y por lo tanto sistemas dejan a una liga que se busca renovar cada semestre y como resultado pierde un estilo, una manera de jugar y el nivel que, pese a que sigue estando dentro de los mejores diez o quince del mundo, deja mucho que desear para lo que podría ser, con la inversión que se hace, el dinero que mueve o la calidad individual de bastantes futbolistas y por lo tanto los salarios exorbitados. Sigue leyendo

Final predecible

Ya no es ninguna sorpresa encontrarnos con una final entre dos equipos de provincia y además que no la juegue ninguno de los denominados “grandes”. No llegó a ésta instancia ni Toluca ni Pachuca que han visto sus proyectos superados por Monterrey y Santos, quienes sin duda protagonizarán una final por de más atractiva sin ninguna duda.  Cruz Azul le hizo un favor a sus seguidores y al futbol mexicano y se limitó a quedarse en los cuartos de final para no llegar a quedar de nuevo subcampeón. Chivas ahora en su renovación, Pumas estancado y América con la reingeniería interminable no se acercan al éxito que alcanzan los proyectos de los finalistas en este momento.

La historia pesa y los números también, o al menos eso deberían porque con el sistema de competencia en México, basta un lustro para ganar algunos campeonatos y estar entre los más ganadores. Hay “grandes” por tradición, afición e historia, pero en una liga donde los resultados son impredecibles y para como arrastran el prestigio, deberíamos dejar de usar esa palabra. Sigue leyendo

Producto caduco

En estos días todos sentimos un frío insoportable que no queda otra que estar bien tapado, principalmente en las mañanas o en las noches. Imagina que aún no te duermes, estás viendo la televisión o navegando en internet, posiblemente en deportes, facebook y twitter, ni le mueves. De repente tienes hambre, vas a la cocina, se te antoja un sándwich, pero mientras lo estás preparando, te llevas una sorpresa y recuerdas que no has hecho el súper: la mayonesa y el queso untable (omito la marca) han pasado su fecha de caducidad. No tardas ni un segundo en maldecir tu distracción y al frío ya que no estás dispuesto a salir a comprar otra cosa. ¿Qué debes hacer? Buscar “a ver qué hay” y seguro encontrarás algo de tu agrado que sacie tu hambre y tu antojo.

No quiero que nadie tenga hambre en este momento, sino que intento hacer la reflexión en lo que me compete escribir: los deportes. Y en México, ya no somos presas de consumir el producto nacional por obligación, tenemos otras opciones mucho mejores.

Si el fútbol mexicano es el deporte más importante y el que tiene la liga mejor organizada y con el mejor nivel, y no existiera la televisión por cable entonces estaríamos para llorar. Muchos fanáticos se habrían ido a refugiar a otras aficiones, sin duda alguna. Sigue leyendo

Pobre Franja

Ya son muchos años. Bastantes para querer acabar con una afición. Soy de las personas que nació con una franja azul cruzada en el pecho desde niño y desde tengo uso de razón. No me he perdido sus partidos, con excepciones culpa de viajes familiares o uno que otro en la mala racha del tiempo en el limbo de la Primera “A”. Sufro, lloro, me emociono, grito, miento madres, exijo, me entristezco, me emociono, etc. Un resultado puede cambiar totalmente mi humor. Y así como yo hay miles de personas que ante tanto atropello de quienes han manejado a nuestro equipo no hemos desvanecido por ver mejor cada año al equipo Puebla F.C.

Televisa metió las manos y sin mucho interés puso a unos alemanes que no sabían mucho de futbol, luego el hotelero que le cambio el color a la franja y finalmente Paco Bernat que pese a querer mucho al equipo y permanecer con él más de una década ha tenido una gestión con bastantes más fracasos que éxitos. Y lamentablemente así es el Puebla que muchos niños y jóvenes han conocido y que la gente mayor también se ha acostumbrado a ver. Sigue leyendo

Amor por los colores

Como aficionado a tu equipo, vayas al estadio o lo veas por televisión, aguardas unos minutos antes de que comience el partido, te preparas psicológicamente para noventa minutos de nervios sin pausa, con la camiseta puesta y demás accesorios, empiezas a apoyar desde que el equipo salta a la cancha y ves la alineación. El silbatazo pone punto final a la tranquilidad y dará pauta al humor posterior al partido. Un gol, una tarjeta para el contrario, una buena combinación, una atajada del portero, todo, todo se le aplaude a nuestro equipo, sea el resultado que sea. ¿Gol del contrario? Caras largas, abucheos o en su caso ánimos para la oncena  propia.

Pero esto no sucede en todos lados. Los escenarios del fin de semana anterior: Liverpool recibiendo al Chelsea, que necesitaba la victoria para continuar un punto por encima del Manchester United a falta de una fecha para el final del campeonato. En Italia, Lazio como anfitrión del Inter que buscaba mantener el liderato sobre la Roma, pero aquí con la diferencia de ser dos puntos y dos fechas por jugar. Liverpool, el equipo inglés históricamente más ganador, con una campaña decepcionante pero que le puede alcanzar para meterse en Europa League, sabemos es el acérrimo rival del Man U., quienes en caso de campeonar este año los pasarían en número de ligas. Lazio con una paupérrima temporada apenas por encima de los puestos de descenso se odia a muerte con el otro equipo romano.

Todo normal dentro de la cancha o al menos así lo parece, ya que los futbolistas no parecen implicados en absoluto, pero al caer los primeros goles a favor de los visitantes se observan festejos de las aficiones locales. Anfield Road, uno de los campos que más pesa en el mundo, coreando los goles que le hacen a su equipo y lo mismo con el Olímpico de Roma, cuando sus tifosi sabemos que son de las más radicales e intensos del Calcio. A mí me parece penoso, ridículo y hasta vergonzoso. Como es posible que aunque tu equipo no se juegue nada, te dé gusto verlo caer, es mejor ni ir al estadio, es como si te bajaran a la niña que te gusta enfrente y tú te deleitaras de lo que sucede. En mi caso, nunca podría festejar situación semejante. Ni siquiera cuando están literalmente bailando a tu equipo o algún jugador ha tenido fallos clamorosos, es una infidelidad grotesca alentar al rival o abuchear al propio jugador buscando que se equivoque, aunque la obligación es respetar la afición o el amor por los colores que tenga cada persona. Pagas tu boleto y estás en tu derecho.

Respeto opiniones y por eso pregunto: ¿Y tú a quien le vas o a quien no le vas? Surgía recientemente otra polémica en el caso del Madrid vs Barça, la eliminación culé de la Champions y que los merengues festejen en la Cibeles. ¿Es más para muchos ser anti-rival que apoyar al supuesto propio equipo? Muchos, aunque no la mayoría, pierden el sentido del amor a unos colores por burlarse de lo malo que le suceda al rival. El ser humano suele ser cruel y algunos, como digo no la mayoría, parece que prefieren el dolor ajeno a la satisfacción propia. Por supuesto que no te va a gustar que tu rival gane más que tu, pero al menos para un servidor está mucho antes el resultado propio que lo que haga o deje de hacer el de enfrente.